Después de que el Gobierno australiano decidiera hace unos días unirse a los países que gravan las emisiones de CO2, la prensa internacional analiza con detalle la que se considera la reforma fiscal más importante de los últimos años en Australia.
La primera ministra, Julia Gillard, anunció que, a partir del 1 de julio de 2012, los 500 mayores emisores de dióxido de carbono del país deberán pagar una cuota de 23 dólares australianos (unos 17 euros) por tonelada de CO2 emitida, dinero que el Gobierno pretende destinar a financiar la producción de energías limpias y renovables.
Las opiniones se multiplican sobre el plan del Ejecutivo australiano de incrementar anualmente este impuesto hasta 2015, año en el que se entrará en un sistema de comercio de emisiones parecido al de la Unión Europea, donde el mercado fijaría los precios.
Para el semanario británico The Economist, Gillard tendrá que enfrentarse a partir de ahora a una dura batalla para “vender” su plan sobre un asunto tan controvertido en Australia como es la acción contra el cambio climático, que lleva suscitando un acalorado debate en este país durante casi una década.
Esta ha sido la noticia destacada en nuestro boletín PuntoClima Nº 84.




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